La primera vez, el reconocimiento. La segunda, hace unos días, el encuentro. De la inseguridad a la confianza creciente. Sin mapa ni brújula, guiados tan sólo por una pasión (la música) se sugieren senderos.
En la búsqueda se enfrentan dudas, pero intenciones paralelas ... formas distintas de ver y andar pero que en un momento jubilar coinciden. Y es la coincidencia aquello innombrable que surge desde la música, o tal vez más allá. El antes o el después del que habló Julio.
Así, cómo hablar, qué decir de la música que se encuentra al mismo tiempo, porque se va creando en esa individualidad que a la vez se comparte.
Se vislumbra, aún con los ojos cerrados.
Se hace música.
Qué emoción.
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