Wednesday, June 18, 2008

COSTUMBRES O MANIAS MELOMANAS



Supongo que algún melómano solidario estará de acuerdo conmigo: tenemos ciertas "costumbres" que podrían considerarse manías (cosa que en verdad no nos importa) para "los demás", cuando se trata de escuchar, escuchar, música. Este post iba a tratarse de mis piensos sobre un disco que acabo de "conseguir" pero que no he escuchado completo: el primero de Jakob Dylan como solista. Pero sucedió que primero necesito hablar de otras cosas: algunas costumbres o manías cuando de escuchar música se trata.


Aclaración : parto de una diferencia esencial: (reglas gramaticales not-whitstanding) escuchar música no es lo mismo que simplemente oír música. Escuchar implica ....


El caso es que pensé en estas costumbres que adquirí quién sabe por qué y alimenté por convicción:


Escucho música, un disco nuevo, siempre solo. Estar acompañado implica comentar fuera de tiempo.

La noche es el momento ideal. Nadie estorba por las calles. Nadie marca telefonos equivocados.

La ópera siempre se escucha de un tirón. Poco importa que dure dos o tres horas. Una ópera nunca se interrumpe. A menos que en el libreto esté considerado un intermedio.

(Las compilaciones de arias de opera sólo se justifican para conocer a un compositor o para ubicar un aria que nos mueve, pero la obra de la que forma parte simplemente vale una sombrilla en tierra nublada)

La parte previa al paréntesis funciona también para ciertos discos de rock: Dark side of the moon, Wish you were here, son los primeros ejemplos que me brincan. Estos discos se escuchan completos o mejor no. Digo.

Algunos músicos deben ser respetados. Cuando está uno en casa (oh... absurdo!!! porque para estas ideas siempre está uno en casa,controlando la música), puede quitar Elton John (ya sé) de golpe y porrazo sin tientos. Hay piezas de otros músicos que celebramos y que en ciertas circunstancias no son oportunas seguir oyendo, pero que no pueden cortarse así por así. A esas hay que hacerles fade out, es decir, un fino y leve bajamiento de volumen para pasar a otras cosas. Finalmente hay piezas que ni siquiera se considera quitarlas: se quedan "Hasta que se acaben".


Ah, por cierto, balconeo una falacia romanticoide: la música puede funcionar para ligar, pero la atención del sentido del oído se bloquea overwhelmeada por los del tacto y el gusto. Yep.

Se me acaba de ocurrir que esto es la pasión beethoveniana: no escuchar el mundo exterior, pero escuchar la pasión interior, y saber, estar convencido, que eso también será pasión para los demás.

O no?



No comments: