Friday, August 15, 2008

La música que descubro (1a parte)



Después de un buen rato de no escribir acá, me tomo un descanso de la prendida búsqueda musical en internet y mientras escucho a uno de los grupos recién descubiertos ( los ingleses Blowpipe) me pongo cuasi-serio pensando en esto de cómo encuentra uno nuevos grupos, o viejos pero desconocidos para uno. Es claro que internet puede volverlo loco a uno (si se descuida) por la ingraspeable cantidad de información a la que se tiene acceso, y por supuesto que como todo, tiene sus pros y sus contras: por un lado, hablando de conocer nueva música, existe la posibilidad de llegarle a cosas que en otra época, unos lustros atrás digamos, hubiera sido impensable. Por el otro, dependiendo de los criterios o formas de buscar, encuentra en esa vastedad musical mucha más porquería de la que uno quisiera suponer existe. Todo tiene su precio. El primero es el tiempo que invierte uno, pero eso no importa.
Vuelvo a la pregunta y la reformulo: cómo conocíamos antes nueva música? Pensemos en los setenta. La mayor parte de la música nos llegaba por medio del radio (AM) y bueno, obvio es decir que era la música "comercial". Pero me parece que la otra, para los que teníamos destino de melómanos, llegaba por comunicación oral. Un amigo nos ponía a disco elepé y wow! Los prendidos como yo comprábamos revistas: Circus y Creem marcaron mi adolescencia, sobre todo Creem que era un poco menos seria y traía artículos sobre ondas "más acá" (a ver quién me entiende). Y luego estaban los encuentros, lo fortuito, lo maravilla del encuentro: recuerdo, por ejemplo, la tienda aquella en El Centro, California, "The record shop" creo se llamaba, a la vuelta de la Yellow Mart. Una tiendita maravillosa en la que escuché, mientras recorría los bins de discos, el primer disco de Queen, el moradito y digamos que trato de recrear el encuentro lo más fielmente posible, pero me hice tonto hasta esuchar el lado completo que estaba puesto en el estéreo del lugar. Y bueno, me acerqué a la caja, le pregunté al chavo que la atendía y le pregunté qué disco era. Me señaló la pared tras de él y ahí estaba el disco sobre una barrita de madera, inclinado en la parte superior. Queen, el moradito.

3 comments:

Anonymous said...

ai casi me haces llorar con tu post, yo generalmt me encuentro con la musikam, me la topo, esq esta aqui, alla, en todos lados, no creo tener una buena anegdota...

Anonymous said...

aaaaaaa y por cierto esos diskos de acetato son geniales, aqui n la casa habia una cantida de ello...no se q ha ido pasando que se han perdido...

k

Laudero said...

... gracias por la complicidad...